EL NACIMIENTO DE LA PAMPA
Poema
(Carlos Di Fulvio)

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Pampa!..
No era ese tu nombre
Con el que te inventó Dios,
En un descanso de domingo.
Eras algo raso solamente,
No tenías árboles, pájaros,
Ni lluvias que lavaran
Tus costras de salitre.

Abajo de tu piel,
Por que entonces eras de carne,
Tu sangre luchaba
Con las sanguijuelas del humus;
Y el musgo, nadie podía imaginar
Por que mundos de piedra andaría
Como un minero ciego,
Tanteando torres de estalagmita,
Tratando de trepar
Hacia la luz y el aire para que alguien
Le ayudara a dilucidar
Su suerte de agua, o de yuyo...

Los árboles, lejos de ser vegetales,
Eran lombrices gigantes.
Mejor dicho:
Cartílagos enredados,
Nadando en un gran estómago
Que se bebió de un solo sorbo
Un enorme lago de vidrio líquido..
Alguien les dio el impulso necesario
Para atravesar la oscuridad como un rayo
Y aparecer de pronto en el planeta.
Luego,
Se apretaron nuevamente las piedras
-Por una cuestión de natura-
como en una mujer sus caderas.
Al apretarse una con otra,
Estrangularon la médula;
Y lo que era ya casi óseo,
Por mantenerse de pie sobre tu llanura,
Inventó raíces de madera.

Pampa!...
No era ese tu nombre cuando te inventó Dios,
En un descanso de domingo.
Eras campo más que campo raso
Antes que fueras pampa.

Cuando nacieron los árboles,
Lloró el universo...
Entonces la lluvia no se conocía pero,
Al no poseer un canto definido
Con qué demostrar su júbilo,
Por uno de sus ojos llovió doña tristeza,
Y por el otro, su primera juventud
La niña alegría.

Sopló el viento...
Tampoco se conocía;
Se asustaron los árboles:
Los más débiles se agruparon
Y les creció una melena verde,
Como de miedo.
Los más fuertes,
Quedaron para siempre
Inclinados rumbo al norte,
Con los brazos retorcidos
Y los puños apretados
Como quien aguanta un insulto.

Cuando los cerraron,
Creían haber desgarrado
Las carnes del viento;
Algo había en sus manos,
Blando y con una palpitación
De barro tierno.
Quedaron extrañados...
Por un instante dudaron
En apretar más y más,
Hasta la muerte...
Perdonaron.

Abrieron las manos despacio
Hasta darles forma de nido;
Había un manojo de plumas
Y barro blanco en cada mano,
Húmedo todavía;
Fue entonces cuando se descubrió
La belleza del color
Y la garganta capas
De cantarte un aleluya...
Pampa, habían nacido los pájaros.

Pampa!..
No era ese tu nombre
Con el que te inventó Dios,
En un descanso de domingo.
Eras campo más que campo raso
Antes que fueras pampa.
Y el que te inventó,
Ni siquiera te puso un nombre:
Te dejó a criterio de los hombres
Para que cada hombre te nombrara.

Pampa!..
No era ese tu nombre
Con el que te inventó Dios,
En un descanso de domingo.