Carlos Di Fulvio
De la Patagonia a la Puna

En compañía de Guillermo Dezi, Alberto Manarino y Jorge "Chiquito" Rodríguez

Editado en: 2006

01. Dale tero, tero dale (Loncomeo)
       (Carlos Di Fulvio)
02. Canto minero (Canción)
       (Carlos Di Fulvio)
       Prólogo: Temor del sábado (Poema)
       (Jaime Davales)
03. Milongeo del ayer (Milonga)*
       (Abel Fleury)
04. Chasque para la costa (Vals)
       (Julio Migno / Orlando Veracruz)
05. Camino umbroso el del río (Preludio)*
       (Carlos Di Fulvio)
06. Coplitas para mi muerte (Chacarera)
       (Carlos Di Fulvio / Alberico Mansilla)
07. Arcilla (Vidala)*
       (Carlos Di Fulvio)
08. Coquena protector de los rebaños (Huayno)*
       (Carlos Di Fulvio)
09. Rastrillada pampa (Malambo)*
       (Carlos Di Fulvio)
10. Dioses dormidos (Yaraví)*
       (Ricardo Romero / Carlos Sánchez)
11. Dos palomitas (Yaraví con fuga de huayno)*
       (Dúo de guitarras: Ricardo Rodríguez Molina / Alberto Manarino)

(*) Instrumental

“De la Patagonia a la Puna... o mejor dicho: “del loncoméo al yaraví” ya que se trata de un viaje musical, en el cual me acompañarán Guillermo Dezi y Alberto Manarino, dos guitarristas distinguidos entre los no muchos que eligieron el estilo de tañir “a la vieja usanza”, con sus guitarras criollas, de esas que se pueden escuchar -tanto en el ámbito catedralicio de los importantes teatros, como en la no menos importante soledad de los humildes ranchos diseminados en el variado paisaje de este hermoso país- sin necesidad de cables ni de enchufes, sin más “lineas” que las que generan los golpecitos del corazón.

1 - “Dale tero, tero dale” -loncoméo- Carlos Di Fulvio - 5’14
Canto y guitarra: Carlos Di Fulvio con Guillermo Dezi.

(Danza masculina ritual mapuche de carácter pantomímico animalista de origen tehuelche) versión compuesta a principio de los años ’60; y que con el tiempo, por haber sido la primogénita, dio origen al ya reconocido género cantado.

El hecho que este loncoméo encabece la nómina de los temas, no quiere decir que tenga preferencia alguna sino que obedece al rumbo sugerido por el enunciado, marcando así el primero de los dos extremos geográficos como quien va desde el sur con destino norte.

2 - “Canto Minero” -canción- Carlos Di Fulvio - 6’10
Canto, guitarra y percusión: Carlos Di Fulvio con Guillermo Dezi y Alberto Manarino

Nacida en la misma década que la anterior, en las gamelas de los mineros del Río Turbio; gente que llegaba de otros lugares, entre la cual prevalecían acentos catamarqueños y tucumanos, y que lo hacían atraídos por el entusiasmo que provocaba el buen jornal asignado al obrero en la época del “oro negro”, para extraer de las entrañas de la tierra lo que entonces requería el hombre para la energía de sus últimos trenes: el carbón de piedra.

En esta -ahora- nueva versión, prologada con “Temor del sábado” poema de Jaime Dávalos, he tratado de imprimirle con los efectos de la percusión, lo que en aquél momento reinaba en el ánimo de aquellos mineros: el doloroso misterio de los derrumbes y el grave clima de recogimiento que produjo uno de ellos, la noche anterior a mi llegada.

3 - “Milonguéo del ayer” -milonga- Abel Fleury - 3’14
Trío de guitarras: Carlos Di Fulvio, Guillermo Dezi, Alberto Manarino; adaptación de C.Di F.

Si bien reconozco no haber sido un intérprete difusor de la obra de Fleury, no quiere decir que haya dejado de reconocer en él al referente más importante que signó, junto a Yupanqui y Falú, mi destino de guitarrero...

El atrevimiento que me permití de “agregarle una guitarra más a su inobjetable versión para dúo”, no es otra cosa que un modesto homenaje de quien otrora... “allá lejos y hace tiempo...” jugando al artista, solía tararear sus melodías aprendidas de oído, rasgueando en las hilachas de una escoba vieja.

4 - “Chasque para la costa” -vals- Julio Migno y Orlando Pais - 3’52
Canto y guitarra: Carlos Di Fulvio con Guillermo Dezi

Tuve oportunidad de conocer a don Julio Migno, excelso poeta de la vida del hombre en la costa, gracias a Orlando Veracruz quien siempre fue su ferviente admirador y el más apasionado intérprete, que yo conozca, de su poesía. Tal condición, supongo, determinó el hecho que le permitiera arrimar su música a los versos del “chasque” con la sincera emoción de quien se acerca a una ventana con intención de serenata.

5 - “Camino umbroso el del río” -preludio- Carlos Di Fulvio - 3’48
Dúo de guitarras: Guillermo Dezi y Alberto Manarino

No he querido distraer con las palabras del poema la interpretación que Guillermo y Alberto lograron de este preludio (fragmento de Canto Brocheriano) compuesto especialmente para el “film” que -tarde o temprano- al fin se hará sobre la vida de José Gabriel del Rosario Brochero, “el cura gaucho” …

Es tal la compenetración del ensamble (acompañamiento y melodía) que ambos me retrotrajeron el motivo de su inspiración: cuando, en mi tiempo de niño, en horas de la siesta solía desandar con mis tíos maternos aquél camino hacia el río, el mismo que con su aroma me sugirió decir: camino umbroso el del río / huele a sauce y alameda... / ramita que toca el aire / seguro que reverbera / en luz de hondazo y silencio / de pájaro en las arenas...

6 - “Coplitas para mi muerte” -chacarera- A. Mansilla y C. Di Fulvio - 2’57
Canto y guitarras: Carlos Di Fulvio con Guillermo Dezi

Alberico Mansilla, autor de temas antológicos que nutrieron el repertorio de los más grandes intérpretes, como en el caso de Ramona Galarza; recaló en Córdoba cuando de muchacho decidiera abordar la carrera de abogacía. Corría entonces la década del ’50... él ganaba sus chirolas como periodista y locutor del informativo radial de LV2 (Radio Central de Córdoba) y yo hacía mi aparición por la misma emisora como cantor y guitarrista en el programa “La revista de las estrellas”... Si bien, nunca fue mucho lo que logramos conversar, pues los dos fuimos más amigos del silencio que de la algarabía comunicativa, cierto es que en el silencio y a la distancia nos considerábamos. Mucho tiempo después, un amigo en común: Julio Marbiz, quien tampoco goza de fama extrovertida, me acercó en un papel unas coplas que hablaban -en tono aparentemente jocoso- de un tema tan serio y cierto como lo es el tema de la muerte. A solicitud del mismo y, como eco de aquél tiempo vivido silenciosamente, me animé arrimarles música en tiempo de chacarera como quien después de muerto se diera cuenta que ha muerto y anhela resucitar.

A esta altura del trayecto, ya en Córdoba mi terruño, Guillermo Dezi y Alberto Manarino regresan a sus lugares de origen: el uno a Rosario, Santa Fe; y el otro a Berisso-La Plata, Buenos Aires.

El resto del camino lo recorreré con Jorge “Chiquito” Rodríguez, prolijo artesano de todos los aerófonos utilizados por “Raíces Incas” en esta ocasión: quenas, quenacho, sikus, moceño, antara y charango; grupo andino integrado por el propio Jorge Rodríguez, Alfredo Lucero, Carlos Cancelo, Ramón Navarro (h) y Carlos Rivero; músicos estos con quienes pude plasmar originariamente esta versión de mi Suite: “Del altiplano a la pampa” en sus tres partes:

7 - N° I: “Arcilla” - vidala - Carlos Di Fulvio - 3’04
Guitarra: Carlos Di Fulvio - Orq. de cañas: Raíces Incas

8 - N° II: “Coquena, protector de los rebaños” - huaino - Carlos Di Fulvio - 3’32
Guitarra: Carlos Di Fulvio - Orq. de cañas: Raíces Incas

9 - N° III: “Rastrillada pampa” - malambo - Carlos Di Fulvio - 3’21
Guitarra: Carlos Di Fulvio - Orq. de cañas: Raíces Incas

Los menhires, por más que alguien quiera dar una explicación del por qué su existencia bretona, seguirán siendo para el viajero que los mira, una incógnita que discurre entre lo irrealizablemente humano y la fe...

De ahí que el nombre que se le ocurrió a los autores de “Dioses dormidos” al tratar el tema, me parece acertado; más, siendo ellos tucumanos, siempre han tenido a mano los valles calchaquíes como para discutir el asunto ante la increíble presencia de estos megalíticos monumentos .

10 - “Dioses Dormidos” - Yaraví - Ricardo Romero y Carlos Sánchez - 3’19
Guitarra: Carlos Di Fulvio - Orq. de cañas: Raíces Incas

Así como el estilo, en lo musical, pinta con solemnidad la llanura de las pampas, el yaraví lo hace con la misma intensidad el parecer de las altas cumbres. No en vano el sonido de una quena soplada con unción en su lugar de origen, se asemeja al vuelo del cóndor, amo y señor de las alturas. No en vano la majestuosidad de la puna, donde el hombre apenas es runa con un hálito de vida, logra con su música andina agradar y conmover al mundo. (“)

11 - “Dos palomitas” - Yaraví con fuga de huaino - Manuel Gómez Carrillo - 4’20
Guitarra: Carlos Di Fulvio - Orq. de cañas: Raíces Incas

Finalizado el periplo propuesto, quiero agradecer la participación de cada uno de los intérpretes que me acompañaron, músicos de fina sensibilidad y lirismo, como así también la meticulosa dedicación con que Rafael Escudero -en su estudio de Beccar- logró el registro de todas las grabaciones; a María Esther López su permanente mecenazgo de cuerdas “MH” (tensión media) y todos los elementos de percusión utilizados; a Jorge Bergero, (músico violonchelista, sibarita culinario, representante enólogo, buen amigo y con gran pasión por la fotografía) su desinteresada predisposición cuando le solicité nos retratara.

Carlos Di Fulvio
Buenos Aires, invierno del 2006